Une communauté juive redécouverte, à Mula (Murcia – Espagne) 

 

A propos du header : le quartier juif dont nous ne connaissons pas les limites précises se trouvait en bas de l’image, dans un quartier aujourd’hui connu comme El Puntarrón, dans la courbe, au pied de la colline. Juan González Castaño est convaincu que des fouilles archéologiques ne manqueraient pas de mettre à jour l’emplacement d’une synagogue.

 

Afin de conserver à ce texte toute sa qualité, j’ai décidé d’en faire figurer l’intégralité dans l’original castillan puis d’en proposer une traduction. Ce texte fait suite à un article publié sur ce blog même, en juin 2011, et intitulé « Les Juifs de Mula (Murcia) », une adaptation de l’étude cosignée par Denis Menjot et Juan González Castaño et publiée dans le numéro de janvier/juin 1986 de la « Revue des Études Juives ». Le texte qui suit est extrait du journal tenu par ce dernier, non publié. Pour répondre à ma curiosité, il m’a permis de les lire, de les traduire et de les publier sur ce blog. Qu’il en soit remercié.

Ci-joint pour rappel, le lien vers « Les Juifs de Mula (Murcia) » :

http://zakhor-online.com/?p=1428

 

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Juan González Castaño (né en 1953, à Mula)

 

 

El descubrimiento de la existencia de la judería de la ciudad de Mula 

(Murcia – España)

Durante los veranos de los años 1977 y 1978 visité con asiduidad el archivo de la Real Chancillería de Granada, situado en la Casa del Padre Suárez, una hermosa construcción de la primera mitad del siglo XVI que, desde el año 1966, alberga los fondos antiguos de ese tribunal territorial creado por Isabel I en 1505.

Mis visitas estaban dictadas por la investigación en sus fondos de noticias sobre Mula durante los siglos XV y XVI, para incluir en la tesis de licenciatura dirigida por el profesor don Juan Torres Fontes, que leería en la Universidad de Murcia en el verano de 1980.

Mis pesquisas se centraron en los expedientes de los pleitos de hidalguía, muy abundantes en los siglos XVI y XVII, y extremadamente interesantes porque los querellantes usaban para las pruebas documentos medievales.

Pronto llamaron mi atención varios de ellos por contener padrones del siglo XV, en los cuales se anotaban la población cristiana y la judía de la, entonces, villa de Mula. En el legajo 303/442/7 encontré el fechado en la primavera-verano de 1407 con los nombres de todos los cabezas de familia de la localidad, separados cristianos e israelitas. Estos últimos vivían en un barrio aparte, cerrado por una muralla con una o dos puertas, que se abrían al amanecer y se cerraban a la anochecida.

En el legajo 302/213/1 estaban los padrones siguientes, comprendidos cristianos y judíos : el de 6 de diciembre de 1438, aunque sólo el cuaderno correspondiente a la colación de San Miguel, zona este de la villa ; faltando, por tanto, el de la de Santo Domingo. El de 6 de abril de 1446 con los mismos grupos sociales ; y el de agosto de 1495, cuando ya los hebreos hacía tres años que habían sido expulsados de España o convertidos al catolicismo a la fuerza. Este último es conocido en la historia  de Murcia por el de los Jueces, porque don Alonso del Castillo y don Juan de Barrionuevo, como tales magistrados, fueron comisionados  por los Reyes Católicos para establecer la Santa Hermandad en Mula en ese año, lo mismo que harían en las cercanas villas de Cehegín y Caravaca.

Estos hallazgos me sorprendieron positivamente, ya que los dos libros históricos existentes en ese momento sobre la localidad, la « Historia de la M. N. y L. villa de Mula », escrita por don Nicolás Acero y Abad y editada en 1886, y la « Historia de Mula », publicada por el sacerdote don Antonio Sánchez Maurandi entre 1955 y 1957, en cuatro volúmenes, apenas si contenían referencias a judíos.

Sabía que había habido una morería en la población, que, tiempo después, descubrí estuvo ubicada en la actual aldea de La Puebla de Mula, a unos tres kms. de la ciudad, sobre unas terrazas del río Mula, pero ignoraba la existencia de una judería, de una importante judería en  ella.

Le comenté el hallazgo a mi director de tesis de licenciatura, quien no le dio importancia, al aducir que, seguramente, fue un montaje de los nobles locales, orientado a oscuros intereses relacionados con la limpieza de sangre. Yo no lo veía así, de tal modo que los incluí en el trabajo final de la carrera de Historia que, como antes dije, leí en el año 1980.

Tras analizar los documentos, me percaté de que el porcentaje de judíos en Mula, en 1407, representaba el 10 por cien de la población, similar, por otro lado, al de Murcia capital. Sumaban 31 familias, unas 160 personas, que vivían en un barrio aparte, ubicado al este de la urbe. Igualmente, me di cuenta de que en 1438 ya no existía la judería, sino que sus antiguos habitantes se repartían desigualmente por los dos grandes barrios en que estaba dividida la villa.

¿A qué se debía eso? No lo supe entonces, mas años después descubrí que el detonante había sido la visita que el futuro san Vicente Ferrer, dominico natural de Valencia y conocido antisemita, había girado a Mula y su judería en marzo de 1411, visita que, seguramente, supuso muchas conversiones entre sus moradores y el fin del ghetto judío. A partir de ese instante, los israelitas recalcitrantes se distribuyeron por las dos colaciones de la población, donde los padrones de 1438 y 1446 los consideraban unos vecinos más.

Pero, desgraciadamente, me faltaba la prueba suprema, las listas originales conservadas por el Concejo, las cuales habían desaparecido hacía tanto tiempo que ni Acero y Abad  ni, mucho menos, Sánchez Maurandi las mencionaban.

No obstante lo dicho, el 24 de septiembre de 1994 fue una jornada de mucha suerte para Mula, aunque lo ignoren sus vecinos. Mi amigo Juan Guillén Perea me dijo la noche anterior que su sobrino, de igual nombre, tenía unas fotos antiguas de la ciudad prestadas por una pariente, y que hiciera el favor de pedírselas para reproducirlas al día siguiente. Así lo hice, me las dejó y un fotógrafo profesional las duplicó en un momento. Me rogó que las devolviera yo.

Fui a media mañana a la gran casa a entregarlas y pregunte a la señora si conservaba más. Me contestó que había otras enmarcadas en el despacho. Subimos y elegí unas cuantas que me llevé para copiarlas y restituirlas por la tarde. Cuando sobre las siete volví al edificio, me abrió la puerta una chica llamada Isabel, quien me indicó que su abuela estaba fuera. Le dije que traía fotos para colgarlas en sus lugares y me respondió que lo haría ella. Le señalé lo penoso de la empresa y que permitiera que la llevase a cabo yo. Accedimos a la habitación de la biblioteca y las puse en su sitio

Entonces todo se desató de golpe y me colocó al borde del síncope cardiaco. Isabel, a quien acompañaba una de sus hermanas, me preguntó, en calidad de historiador : Si era capaz de decirle qué eran unos pergaminos que había sacado de baúles cerrados hacía años y que pensaba regalar a unos amigos de Murcia.

Los extrajo de uno de los cajones de la hermosa mesa de despacho de su abuelo y me los enseñó. Me quedé perplejo, pues correspondían a documentos muy señeros de Mula, sustraídos del Archivo Municipal hacía décadas.

Me senté y comencé a revisarlos. Resultaron ser los siguientes: el rarísimo « Quaderno de los capítulos de Cortes del Rey Don Alfonso XI », confeccionado en Valladolid en el año 1325, todo en pergamino y en cuarto. El privilegio rodado, otorgado por el rey Alfonso X el Sabio y su esposa, doña Violante, en Alpera, en 1257, por el que se concedía el hisn de Campos a la villa de Mula como aldea, en pergamino y falto del sello real. Los papeles fundacionales del convento franciscano de Mula, agrupados a mediados del siglo XVIII en un volumen con  tapas en pergamino. El original del Padrón de los Jueces de 1495, conteniendo alguna copia posterior. Los primitivos padrones de Mula de los años 1407, 1438, sólo una parroquia, y 1446 con alguna copia tardía. Una ejecutoria ganada por Mula al Concejo de la Mesta en 1620 sobre los herbajes en los campos de La Retamosa, Mingranillo y La Alquibla. Y varias escrituras de hacia 1610 con ventas de propiedades de los moriscos expulsos el año anterior.

Repuesto de la sorpresa, manifesté a las chicas que pertenecían al Ayuntamiento y fueron hurtados hacía mucho tiempo de su archivo. Añado que, aunque legalmente eran suyos, no lo eran a efectos éticos y morales. Me respondieron que los reintegrase al lugar de donde nunca debieron salir. ¡Todavía me conmueve su ejemplar comportamiento y con cuanta tranquilidad cedieron tales tesoros documentales a la ciudad de Mula, su verdadera propietaria!

El día 29 del mismo mes entregué todo el material al Archivo Concejil, salvo el legajillo del convento franciscano, con el que, tras analizarlo, publiqué un trabajo en 1995, en la revista Carthaginensia, de los PP. Franciscanos de Murcia, y el « Quaderno de los capítulos de Cortes del Rey Don Alfonso XI », que me reservé para estudiarlo. Los cedí al depósito municipal el 3 de mayo de ese mismo año.

Juan González Castaño (Doctor en Historia Moderna)

 

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Découverte de l’existence du quartier juif de la ville de Mula 

(province de Murcia – Espagne)

Au cours des étés 1977 et 1978, je fréquentai assidument la Real Chancillería de Granada, située dans la Casa del Padre Suárez, une belle construction de la première moitié du XVIe siècle qui, depuis 1966, abrite les fonds de ce tribunal territorial créé en 1505 par Isabel I.

 

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La  Real Chancillería (Granada)

 

Je recherchais des documents relatifs à Mula au cours des XVe et XVIe siècles, afin d’enrichir ma thèse de fin d’études dirigée par le professeur Don Juan Torres Fontes, thèse que je lui soumettrai à l’Université de Murcia, au cours de l’été 1980.

Mes recherches se centrèrent sur les actes juridiques relatifs à la noblesse (hidalguía), très nombreux au cours des XVIe et XVIIe siècles, et particulièrement intéressants dans la mesure où les plaignants, à titre de preuves, faisaient usage de documents d’époque médiévale.

Certains de ces documents ne tardèrent pas à attirer mon attention car ils contenaient des registres du XVe siècle, registres dans lesquels étaient répertoriées la population chrétienne et la population juive d’alors, dans la ville de Mula. Dans le fichier 303/442/7, j’en trouvai un daté du printemps-été 1407, avec tous les chefs de famille de ladite localité, d’un côté les Chrétiens, de l’autre les Juifs. Ces derniers vivaient dans un quartier à part, entouré d’une muraille percée de deux portes qui s’ouvraient au lever du jour et se fermaient à la tombée de la nuit.

Le fichier 302/213/1 contenait les recensements suivants, relatifs aux Chrétiens et aux Juifs : celui du 6 décembre 1438 (avec seulement le cahier correspondant au quartier de San Miguel, soit le secteur Est de la ville de Mula ; il manquait le cahier correspondant au quartier de Santo Domingo) ; celui du 6 avril 1446, avec ces mêmes groupes sociaux ; et celui d’août 1495, alors que les Juifs avaient été expulsés d’Espagne ou convertis de force au catholicisme. Ce dernier fichier est connu dans l’histoire de Murcia comme le fichier de los Jueces (des Juges) car Don Alonso del Castillo et Don Juan de Barrionuevo, magistrats de leur état, avaient été chargés par les Rois Catholiques d’instaurer la Santa Hermandad dans la ville de Mula, en 1495, ce qu’ils allaient également faire dans les villes voisines de Cehegín et de Caravaca.

Ces trouvailles m’intéressèrent d’autant plus que les deux livres historiques traitant de Mula, « Historia de la M. N. y L. villa de Mula » de Don Nicolás Acero y Abad (édité en 1886) et « Historia de Mula » du prêtre Don Antonio Sánchez Maurandi (édité entre 1955 y 1957,  en quatre volumes), faisaient à peine mention des Juifs.

Je savais qu’il y avait un quartier musulman (morería) à Mula, quartier que je découvrirai des années plus tard, dans l’actuel hameau de La Puebla de Mula (situé à quelque trois kilomètres de la ville de Mula, sur une terrasse du río Mula), mais j’ignorais l’existence d’un important quartier juif (judería).

Je fis part de cette découverte à mon directeur de thèse mais il ne lui accorda pas la moindre importance, alléguant qu’il devait s’agir d’un montage élaboré par des nobles du coin et relatif à d’obscurs intérêts liés à la « pureté de sang » (limpieza de sangre). Je ne le vis pas ainsi et j’y fis référence dans ma thèse que je présentai en 1980.

Après avoir analysé les documents en question, je me rendis compte que le pourcentage de la population juive de Mula, en 1407, était de 10%, soit le même que celui de la population juive de la ville de Murcia. A Mula, il s’agissait de trente-et-une familles, soit environ cent soixante personnes qui vivaient dans un quartier à part, situé à l’Est de l’agglomération. Je me rendis également compte qu’en 1438 il n’y avait plus de quartier juif et que ceux qui y avaient vécu se répartissaient inégalement entre les deux principaux quartiers de Mula.

A quoi attribuer ce phénomène ? Je ne trouverai la réponse à cette question que des années plus tard : le passage de San Vincente Ferrer (un dominicain originaire de Valencia et antijudaïque notoire) par la ville de Mula et son quartier juif en mars 1411, une visite qui avait suscité nombre de conversions et la disparition de la judería. A partir de ce moment, les Juifs qui refusaient la conversion se disperseront dans les deux principaux quartiers où les recensements de 1438 et 1446 les comptent comme des habitants parmi les autres.

Malheureusement, il me manquait la preuve ultime : les listes originales conservées par la municipalité de Mula, lesquelles avaient disparu depuis si longtemps que ni Acero y Abad ni Sánchez Maurandi ne les mentionnaient.

Pourtant, le 24 décembre 1994, la chance devait sourire à Mula, ce que ses habitants ignorent encore. Et je faillis avoir une crise cardiaque.

Mon ami Juan Guillén Perea m’avait confié la veille que son neveu, de même nom, avait de vieilles photographies de Mula prêtées par une parente et qu’il se ferait un plaisir de les lui demander afin que je puisse les reproduire le jour suivant, avec l’aide d’un photographe professionnel. Il me demanda simplement de rendre ces documents en main propre à son propriétaire.

En milieu de matinée, je frappai à sa porte pour les lui remettre et j’en profitai pour demander à sa femme s’ils avaient d’autres photographies. Elle me répondit par l’affirmative ; elles étaient encadrées dans le bureau de son mari. Je montai et en choisis quelques-unes que j’emportai pour les reproduire.

Je fus de retour vers dix-neuf heures. Une fille prénommée Isabelle m’ouvrit et m’informa que sa tante était absente. Je lui dis que je rapportais les photographies pour les remettre à leur place. Elle me répondit qu’elle s’en chargerait. Mais j’insistai pour le faire, considérant la difficulté de l’opération. Arrivé dans la bibliothèque, je les remis à leur place.

Isabelle qu’accompagnait l’une de ses sœurs me demanda si en qualité d’historien je pouvais lui dire ce qu’étaient ces parchemins qu’elle avait extirpés de malles fermées depuis des années, des parchemins qu’elle pensait offrir à des amis de Murcia.

Elle les sortit d’une des boîtes posées sur le beau bureau de son oncle et me les tendit. Je restai perplexe : il s’agissait de documents de grande valeur pour Mula, subtilisés aux Archives Municipales depuis plusieurs décennies.

Je m’assis et me mis à les consulter. Je trouvai là : le rarissime Quaderno de los capítulos de Cortes del Rey Don Alfonso XI, élaboré à Valladolid en 1325, tout en parchemin in-quarto ; le Privilegio rodado octroyé par le roi Alfonso X el Sabio à son épouse, Doña Violante, à Alpera, en 1257, par lequel il concédait la place-forte de Campos à la ville de Mula, un parchemin auquel manquait toutefois le sceau royal ; les papiers relatifs à la fondation du couvent franciscain de Mula, rassemblés vers le milieu du XVIIIe siècle en un volume, avec couverture en parchemin ; l’original du Padrón de los Jueces de 1495, contenant une copie postérieure ; les originaux des recensements de Mula pour les années 1407 (1) et 1438 (seul figurait celui de la paroisse San Miguel), et 1446 avec une copie postérieure ; un acte exécutoire gagné par Mula face au Consejo de la Mesta, en 1620, sur les herbages de La Retamosa, Mingranillo et La Alquibla ; enfin, divers actes datés de 1610 relatifs à la vente de propriétés de Moriscos expulsés l’année précédente.

Mon étonnement passé, je déclarai à Isabel et sa sœur que ces documents avaient été en possession des Archives Municipales de Mula, il y a bien des années. J’ajoutai que s’ils étaient légalement leurs, ils ne l’étaient pas d’un point de vue moral et éthique. Elles me répondirent qu’en conséquence il fallait les remettre à l’endroit qu’ils n’auraient jamais dû quitter. Aujourd’hui encore leur comportement exemplaire m’émeut et je n’oublierai pas le calme avec lequel elles remirent ces trésors à la ville de Mula, son vrai propriétaire.

 

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Biblioteca Pública- Archivo Municipal de Mula (Province de Murcia) 

 

Le 29 décembre 1994, je déposai l’intégralité de ces documents aux Archives Municipales de Mula, à l’exception du petit dossier concernant le couvent franciscain (je désirais l’analyser ; le résultat de cette recherche sera publié dans la revue Carthaginensia des PP. Franciscanos de Murcia) et du Quaderno de los capítulos de Cortes del Rey Don Alfonso XI que je désirais également analyser. Je les remettrai aux Archives Municipales le 3 mai 1995.

Juan González Castaño (docteur en Histoire moderne)

Traduction Olivier Ypsilantis

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(1) Il s’agit du précieux document témoignant de l’existence d’une importante communauté juive à Mula, document qui m’a incité à publier et traduire le récit de l’historien Juan González Castaño. Ce document est consultable grâce aux liens ci-dessous.

Ci-joint, une brève présentation avec reproduction de la première page  du « Padrón original de los hijosdalgo y pecheros de la villa (de Mula) », daté du 24 mai 1407 : 

http://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=c,373,m,139&r=ReP-11603-DETALLE_REPORTAJES

Ci-joint, l’intégralité de ce très précieux document redécouvert par Juan González Castaño et dont l’original est consultable aux Archives Municipales de Mula (Murcia), un document vieux de plus de six siècles. Il peut prétendre à un rang (très) élevé dans la mémoire juive espagnole. Cliquer à droite sur Ver documentos. Il est nécessaire d’installer un viseur pour avoir accès à l’intégralité de ce document, en tourner les pages et faire usage du zoom : 

http://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?METHOD=DETALLE&sit=c,373,m,139,serv,Carmesi&id=1056

 

 Olivier Ypsilantis

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